No me ha tocado con Sara, pero al menos va conmigo “El Luceros” con el que me había llevado tan bien desde el mismo momento que nos conocimos.
En todas las clases me senté con Juan, para coger un poco de confianza por que para mi todo aquello era nuevo y no conocía a casi nadie.
Estuve un poco metida en mis pensamientos, recordando aquellos bellos momentos que pasé junto a mis antiguos compañeros y lo genial que me lo pasaba con ellos, pero algo me hizo volver a la realidad y volver a mis pensamientos en otra ocasión.
-Luz, eh Luz, ¿estás ahí?- dijo Juan- chica estás empaná ¿Qué te pasa?
-Nada Juan, lo siento, estaba recordando viejos recuerdos-dije.
-Bueno es normal, pero no te preocupes-dijo abrazándome- nosotros estamos aquí para que te sientas como en casa, además as empezado con buen pie, y te lo dice el que también fue nuevo-dijo sonriente.
-¿As sido nuevo?-dije sorprendida.
-Claro, ¿y sabes quien me ayudó el primer día? Sara. Ella es una tía genial, sabe cuando confiar en una persona, tiene como un 6º sentido o algo parecido- dijo con un tono burlón que hizo que riera con una carcajada y la atención de la clase, pero eso no me importaba.
En la hora del almuerzo nos juntamos todos Sara, Carlos, Juan, Charlie, Pablo, Iván, Ana, Lucas y yo. Estuvimos charlando sobre que habíamos hecho en las clases con los nuevos profesores y los motes que algunos alumnos les habían puesto.
Después de las clases nos fuimos a tomarnos algo y después nos fuimos cada uno a su casa. Sara me estuvo preguntando que si estaba bien, si me sentía a gusto en el grupo, si había tenido algún problema… Etc. Juan tenía razón, Sara es una buena persona y se preocupa por los demás.
En el punto que cada una cogía su camino a casa me preguntó que si quería ir a su casa después, y aceptando encantada cada una cogió su camino a casa.
En llegar, le conté a mi madre lo fabulosa que era Galicia y sus habitantes, al parecer ella también tuvo un gran día porque estaba mas contenta de lo habitual.
Después de comer me conecté al portátil a ver que había de nuevo por allí, en Sevilla y Paula me contó que Fer, mi mejor amigo desde la infancia era gay, pero a mi eso no me sorprendió para nada, yo ya lo sabía, me lo dijo él en persona pero no quería que nadie lo supiera y me hizo prometerle que no se lo diría a nadie. Yo le conté lo bien que estaba aquí y que ya había hecho amigos. Ella se alegró mucho por mi pero tanto ella como yo echaríamos de menos aquellas tardes en su casa charlando sobre mi pasión por los lobos, la música, el arte de todas las cosas y la clase de chico ideal de ella.
Paula me estuvo contando que el chico con el que estaba saliendo ella, le engañaba con otra y que ahora ya no están juntos. Claro, ella se enteró el día que me vine a vivir aquí y no pude estar con ella a su lado consolándola y haciendo mi súper pastel de chocolate que tanto le gustaba.
Estuvimos charlando varias horas asta que fue la hora de marcharme a casa de Sara.
En llegar a su casa me presentó a su familia, a su madre María, una mujer encantadora de ojos claros y pelo oscuro, Sara se parecía mucho a ella. También me presentó a su padre Paco, un hombre con buen sentido del humor y su hermano, Max, un chaval de pelo y ojos oscuros.
Sus padres eran agradables, pero lo que era Max no lo era tanto que digamos. Me contó que desde que se va con Víctor, ella y Max no se llevan muy bien. Al parecer entre Víctor y Max, hay algo que desde que tenían 13 años Max odia a Víctor.
Después de conocerlos, nos fuimos Sara y yo a su cuarto. Me enseñó una colección de fotografías del bosque de Galicia, todo era hermoso, pero hubo algo que me llamó la atención.
-Vaya, Sara, que colección de fotografías más… Como decirlo… son impresionantes-dije sorprendida por mis palabras, era la primera vez que no sabía que decir y aun mas en unas fotografías.
-Muchas gracias, ¿Te gusta la fotografía?-Dijo-
-Me encanta, y he de decir que tus fotos son fascinantes, enserio y ¿esa foto del lobo, donde la has hecho?-dije.
-En el bosque que hay cerca de nuestras casas, que pasa ¿te gustan los lobos?-dijo Sara.
-¿Gustarme? Me encantan, siempre he querido tener una foto, fotografiada por mi de un lobo-dije fascinada por la foto que tenía en mis manos de aquel maravilloso lobo.
-Que bien, conozco a una persona con la que tienes varias cosas en común y es Víctor, el que te mencioné hace tiempo, ¿te acuerdas?-dijo Sara.
Claro que me acordaba, para no acordarse.
Después de estar un rato charlando, bajamos al comedor y nos tomamos un café, sus padres ya no estaban porque se habían ido a trabajar. Su hermano, en cambio seguía hay viendo una serie anime. Sara le decía que cambiara de canal porque para ella eso significaba una chorrada, pero para mi no lo era, lo veía fascinante, la serie trataba de una muchacha que viajaba a la época feudal mediante un pozo, y allí existían los demonios y una bola de cristal llamada la “Esfera de los cuatro espíritus” que fue partida en varios trozos y ahora tiene que encontrar los trozos para volver a formar de nuevo la esfera y además la serie es comedia.
A las cinco y media fuimos a la casa de Víctor y una mujer de unos 20 años muy bella con los pelos rojizos y perfectamente rizados nos abrió la puerta, era la criada. Nos hizo entrar y estuvimos esperando asta que un hombre, ya mayor nos recibió.
-Vaya, vaya, vaya… pero que ven mis ojos, si es la preciosa hija de Mirambel-dijo el hombre- hacía tiempo que no te veía, madre mía como as crecido.
- Hola Santiago, si que es, si-dijo Sara con un tono despreciable que al parecer el hombre no se había dado cuenta pero, en cambio, yo si que me había dado cuenta- ¿está Víctor en casa?
- Em, si, si que está, está en su cuarto haciendo algo que no se, no me deja entrar, voy a visarle de que estás aquí.
-¡No!, ¿ya vamos nosotras vale? No te molestes hombre, ¿estarás cansado de tanta caza no? Por cierto y esos… lo-bos- dijo Sara con un tono que no me gustó nada. Miré para la dirección que miraba ella y vi a dos lobos disecados, al verlos me dio nauseas y tuve que decirle a Sara que nos fuéramos de esa habitación lo antes posible, antes de que me desmayara ahí mismo.
Subimos al piso de arriba y nos dirigimos hacia una habitación donde tenía colgado en la puerta un cartel que ponía “No entrar”. Sara llamó a la puerta y después de todo, nos abrieron la puerta. La habitación era muy espaciosa y tenía las paredes de color azul cielo, como mi casa. Había estanterías con libros que me llamaron la atención, fotografías colgadas en las paredes de paisajes, al parece le encantaba la fotografía y por lo que vi, también tocar.
-Bueno Sara, ¿Qué te trae por aquí?- dijo el chico.
-Pues nada, hemos venido a hacerte una visita Víctor-dijo Sara.
-¿Hemos? ¿Tú y quien más?-dijo Víctor girándose para mirarnos.
-Ella es Luz, vino hace poco, antes de que empezaran las clases-dijo Sara.
-Am, encantado Luz, soy Víctor-dijo dándome dos besos en las mejillas.
-Igualmente, por lo que veo te gusta la fotografía-dije.
-Me encanta, sobre todo fotografiar al bosque, no sabéis las maravillas que hay allí, en serio-dijo con mucho entusiasmo.
-Bueno Víctor, ¿te vienes a tomar un café?-dijo Sara.
-Pero ¿Qué dices?-dije llevándome a Sara para que no nos escuchara Víctor.- si ya hemos tomado uno en tu casa.
-Tú calla, él no lo sabe así que chito-dijo Sara- bueno, entonces ¿vienes?
-Claro, pero tengo que estar aquí a las 7, que le toca el bibe-…-dijo Víctor-
-¿Que le toca que a quien?- dijo Sara.
-Nada, ¿nos vamos?-dijo él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario